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Petro: “Un revolucionario jamás debe morir como un traqueto” tras ataque del ELN en Tibú
Duro pronunciamiento del presidente contra el grupo guerrillero.
El presidente de la República, Gustavo Petro, se pronunció de manera pública sobre el ataque atribuido al Ejército de Liberación Nacional (ELN) que ocurrió en el municipio de Tibú, en el departamento de Norte de Santander, y que, según informes oficiales, dejó un soldado muerto y cuatro miembros de la fuerza pública heridos durante una operación militar en la zona rural de Catatumbo.
El mandatario rechazó los hechos y llamó a una pausa en las acciones violentas, al tiempo que cuestionó el sentido de la confrontación armada en esta región del país.
Durante un pronunciamiento difundido ante medios nacionales, Petro vinculó el último episodio de violencia con un patrón más amplio de enfrentamientos entre grupos armados ilegales en el nororiente colombiano y subrayó que las confrontaciones continuas no conducen a soluciones para las comunidades asentadas en territorios como el Catatumbo.
El Gobierno Nacional ha registrado un incremento en los eventos de violencia en este sector, en muchos casos asociados al control de rutas de acceso, territorios de cultivo de hoja de coca y la disputa entre estructuras armadas.
El jefe de Estado se refirió específicamente a la responsabilidad atribuida al ELN en el reciente ataque con artefactos aéreos no tripulados cargados con explosivos, que impactó a una unidad del Ejército durante labores operativas.
El Gobierno ha señalado que estas acciones representan una escalada en el uso de tecnología improvisada para atacar a la fuerza pública, lo que ha incrementado el número de víctimas en el contexto del conflicto armado persistente.
Petro señaló que iniciativas de diálogo y negociaciones de paz con el grupo insurgente no pueden continuar mientras persista la violencia y la confrontación directa contra la institucionalidad del Estado.
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En su intervención, el presidente subrayó la necesidad de que los grupos armados evalúen sus estrategias y reconsideren su participación en actos que, desde su perspectiva, alejan cualquier posibilidad de poner fin al conflicto.
La administración ha manifestado en varias ocasiones que el Gobierno está dispuesto a entablar conversaciones para la desescalada, pero ha condicionado ese interés a un alto al fuego sostenido.
En su alocución, el presidente hizo un llamado a la reflexión y a la revisión de las motivaciones detrás de la confrontación armada. Indicó que la prolongación del conflicto ha tenido efectos directos sobre la población civil, la fuerza pública y el tejido social en zonas como Tibú, donde las dinámicas de violencia han afectado el normal desarrollo de la vida comunitaria.
Petro reiteró que la vocación del Estado es proteger a los ciudadanos y mantener el orden constitucional, pero que también es fundamental repensar el ciclo de hostilidades que se ha instalado en sectores como el Catatumbo.
El presidente insistió en que un cambio en la orientación de las acciones armadas es necesario para abrir espacios de diálogo.
Señaló que la persistencia de enfrentamientos entre grupos ilegales, especialmente en territorios fronterizos y rurales, dificulta la implementación de políticas públicas y el acceso a servicios básicos para la población afectada por décadas de conflicto.
Este planteamiento se enmarca en los esfuerzos del Ejecutivo por consolidar mecanismos de paz en diferentes regiones del país, aunque ha reconocido que los resultados han sido limitados ante la continuación de hostilidades.
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