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Luis Díaz en Bayern Múnich 8-1 ante Wolfsburg: gana, gusta, golea y goza
En el retorno de la Bundesliga, El Guajiro descolla con gol y asistencias.
Luis Díaz firmó una de sus actuaciones más completas desde que viste la camiseta del Bayern Múnich en la goleada 8-1 sobre el Wolfsburgo, un partido que marcó el regreso oficial de la Bundesliga en 2026 y que el equipo de Vincent Kompany resolvió con una mezcla de presión alta, recuperación tras pérdida y una efectividad que se disparó tras el descanso.
El colombiano no solo apareció en el marcador: también fue origen de ventajas, aceleró transiciones y dejó acciones decisivas en los momentos en que el juego todavía ofrecía discusión, cuando el visitante alcanzó a empatar y buscó sostenerse con posesiones más largas.
El encuentro, disputado en el Allianz Arena, abrió con una señal temprana de lo que sería la tarde para Díaz: a los cinco minutos, recibió por la izquierda, atacó la espalda del lateral y lanzó un centro que terminó en autogol, una jugada que no se explica solo por el desvío final, sino por el daño previo que generó con su ruptura y su llegada hasta línea de fondo.
Ese 1-0 instaló al Bayern en el guion que más le conviene: empujar al rival hacia su área y obligarlo a defender giros constantes de orientación, con Olise encontrando recepciones en el otro costado y Kane fijando centrales para abrir pasillos a los extremos.
Wolfsburgo respondió pronto y por unos minutos el partido se movió en un terreno más abierto. El empate llegó a los 13’, y durante ese tramo Bayern no tuvo un monólogo absoluto: hubo remates desde media distancia y algunas llegadas que exigieron atención defensiva.
Aun así, Díaz sostuvo la amenaza principal por su banda, alternando desmarques al espacio con apoyos cortos para atraer marcas y habilitar el pase interior.
Esa insistencia terminó teniendo premio cerca de la media hora: a los 31’, Olise lo encontró en el área y el colombiano resolvió de cabeza para el 2-1, un gol que también funcionó como un corte a la reacción del visitante, porque devolvió al Bayern el control emocional y el control de los tiempos.
Antes del descanso, Díaz siguió siendo foco de juego. El registro del minuto a minuto reseñó, además, una acción en la que casi empuja un tercero en un rebote, y otra ocasión dentro del área que se fue apenas desviada: señales de que no estaba limitado a esperar la pelota, sino a vivir cerca de la zona de finalización, pisando área cuando la jugada lo pedía.
La goleada se construyó, sobre todo, en el segundo tiempo. Bayern aceleró con dos golpes que ampliaron la distancia y abrieron el camino para una cadena de goles:
Olise anotó el 3-1 a los 50’ y luego llegó otro autogol a los 53’. Con el rival ya obligado a romper su bloque, el partido se convirtió en un escenario para castigar cada pérdida y cada desajuste.
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En ese contexto, Díaz ganó todavía más peso por su lectura de las transiciones: fue parte de las secuencias que terminaron en el 6-1, cuando asistió a Kane a los 69’ para un remate desde el borde del área, y también del 7-1, a los 76’, en una combinación con Olise que volvió a desnudar el retroceso del Wolfsburgo.
La síntesis de su influencia quedó reflejada en el recuento de gol y participación directa en jugadas de gol que reseñaron los reportes del partido.
Más allá de las acciones puntuales, la actuación de Díaz tuvo un valor táctico claro: cuando Bayern atacó en estático, su amplitud obligó al Wolfsburgo a bascular con recorridos largos; y cuando Bayern encontró espacios, su primera conducción y su capacidad para decidir rápido (centro, pase atrás, o descarga al borde del área) elevaron la calidad de las finalizaciones.
Su sociedad con Olise, además, fue determinante: uno atrajo por dentro y el otro atacó el intervalo, con alternancia constante de roles para evitar referencias fijas.
En un partido de ocho goles, ese detalle puede parecer secundario, pero explica por qué el marcador se abrió con tanta facilidad en el tramo final.
El 8-1 también se entiende por el contexto competitivo: Bayern llegó al reinicio con una ventaja amplia en la tabla y con cifras ofensivas que lo tienen como el equipo más productivo del torneo, en una campaña en la que Díaz venía aportando goles y asistencias de forma sostenida.
En la previa, ya se destacaba el momento del líder, su margen sobre el perseguidor y el aporte goleador de Kane, con Díaz como uno de los socios con números en la temporada.
Tras el pitazo final, el resultado reforzó esa narrativa: Bayern extendió su dominio y Díaz quedó como una de las caras del partido por su impacto en el arranque, su gol para recuperar la ventaja y su participación en el remate de la goleada.
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