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Asciende a 39 el número de muertos en tragedia ferroviaria en Andalucía, España
Las autoridades españolas advierten que la cifra de víctimas podría aumentar mientras avanzan las labores de rescate e investigación en un accidente que el Gobierno calificó como “tremendamente extraño”.
Al menos 39 personas murieron y más de un centenar resultaron heridas tras la colisión entre dos trenes de alta velocidad ocurrida la noche del domingo en el sur de España, en un siniestro que mantiene en alerta a las autoridades y ha conmocionado al país. El balance de víctimas, actualizado en la mañana del lunes, no es definitivo, según confirmaron fuentes oficiales.
El accidente se produjo hacia las 7:45 de la noche, cerca del municipio de Adamuz, en la región de Andalucía, a unos 200 kilómetros de Málaga. Un tren del operador privado Iryo, que cubría la ruta Málaga–Madrid, descarriló y fue impactado por un convoy de la empresa pública Renfe que se desplazaba desde la capital hacia Huelva.
De acuerdo con el Ministerio del Interior, además de los fallecidos se reportan cerca de 123 personas heridas, entre ellas cinco en estado muy grave y 24 con lesiones de gravedad. Todos los lesionados fueron evacuados durante la noche y trasladados a distintos centros hospitalarios.
Las primeras hipótesis indican que los últimos vagones del tren de Iryo se salieron de la vía y quedaron invadiendo el carril contrario, lo que provocó el choque frontal con el tren que circulaba en sentido opuesto. El impacto fue de tal magnitud que varios vagones salieron despedidos y terminaron volcados fuera de la vía férrea.
Ante la complejidad del terreno, las autoridades desplegaron a la Unidad Militar de Emergencias y habilitaron un hospital de campaña para atender a las víctimas. Organismos como la Cruz Roja advirtieron que el acceso al lugar es limitado y solo posible por caminos de servicio, lo que ha dificultado las tareas de rescate y verificación.
Testimonios de pasajeros describieron escenas de pánico tras el choque. Algunos relataron fuertes golpes, vidrios rotos y múltiples heridos dentro de los vagones, mientras los equipos de emergencia trabajaban en condiciones adversas durante la noche.
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El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó el accidente como “tremendamente extraño” y señaló que tanto el tren como la infraestructura eran prácticamente nuevos. Según explicó, la vía había sido renovada recientemente con una inversión cercana a los 700 millones de euros, y el convoy de Iryo había pasado su última revisión días antes del siniestro. Tanto el fallo humano como problemas de mantenimiento han sido, por ahora, prácticamente descartados.
Una comisión especializada en accidentes ferroviarios ya se encuentra en la zona recopilando pruebas para determinar las causas exactas del choque. Las autoridades esperan que con la luz del día se pueda tener una visión más clara de lo ocurrido y del alcance real de la tragedia.
El impacto del accidente llevó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a suspender su agenda y desplazarse al lugar. La Casa Real expresó su preocupación por el suceso, mientras que el gestor de la red ferroviaria anunció la suspensión del tráfico de alta velocidad entre Madrid y varias ciudades andaluzas, al menos durante toda la jornada del lunes.
Líderes internacionales también expresaron sus condolencias, en un país que aún recuerda otras tragedias ferroviarias, como el descarrilamiento ocurrido en 2013 en Santiago de Compostela, que dejó 80 muertos.
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