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Jhon Arias renace con potencia en el Wolves: gol y asistencia que reafirman su impacto y buen momento en Inglaterra
El futbolista colombiano se sigue adaptando a la Premier League y muestra su talento y disciplina.
La noche volvió a ser distinta para Jhon Arias en Inglaterra. No solo por el marcador abultado ni por la clasificación asegurada, sino porque, por primera vez en semanas, su fútbol volvió a tener un peso directo y visible en el destino del Wolverhampton Wanderers.
Gol, asistencia y participación constante en la construcción ofensiva marcaron una actuación que empieza a cerrar el ciclo de dudas que acompañó su adaptación al fútbol inglés y que lo devuelve al lugar desde el cual se ganó el reconocimiento internacional: el de un jugador determinante.
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En el triunfo por 6-1 de los Wolves en la FA Cup ante Shrewsbury Town Arias apareció con la serenidad que distingue a los futbolistas que han recuperado la confianza.
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Su gol llegó tras una secuencia en la que leyó el espacio, atacó el área con decisión y definió sin excesos, priorizando la eficacia sobre el lucimiento.
Minutos más tarde, cuando el partido ya estaba inclinado a favor del local, volvió a ser protagonista al participar en la jugada que terminó en asistencia, confirmando que su influencia no se limitó a una acción aislada, sino que se extendió a lo largo del encuentro.
Para un equipo que ha padecido la falta de claridad ofensiva durante buena parte de la temporada, el aporte del colombiano resultó tan oportuno como necesario.
Ese rendimiento, sin embargo, no se explica sin mirar unos días atrás. En la Premier League, ante West Ham United, Arias había dado una primera señal clara de recuperación.
Apenas iniciado el partido en Molineux, atacó un balón servido al área y lo transformó en gol, rompiendo una sequía que pesaba tanto en lo personal como en lo colectivo.
Fue una anotación temprana, de esas que modifican el ánimo del estadio y reordenan el partido, y que terminó siendo el punto de partida para una victoria amplia que alivió la presión sobre el plantel.
Para el colombiano, significó algo más profundo: su primer gol liguero con la camiseta de los Wolves y la confirmación de que su proceso de adaptación empezaba a dar frutos concretos.
Desde su llegada al Wolverhampton Wanderers, Arias había transitado semanas de aprendizaje exigente.
El ritmo, la intensidad física y la menor tolerancia al error de la Premier League le obligaron a ajustar decisiones, tiempos y recorridos.
Su despliegue constante y su disciplina táctica fueron valorados por el cuerpo técnico, pero durante varios partidos esa entrega no se tradujo en cifras.
El gol ante West Ham y la actuación posterior en la FA Cup funcionan ahora como un punto de inflexión: no solo validan su trabajo silencioso, sino que refuerzan su rol dentro de un equipo que necesita jugadores capaces de marcar diferencias en los momentos clave.
En términos futbolísticos, el Arias que reaparece en estas jornadas se asemeja al que brilló en Sudamérica y se consolidó con la Selección Colombia: vertical cuando el partido lo exige, solidario en la recuperación y preciso al momento de finalizar.
Su actuación reciente deja ver una mejor sincronía con sus compañeros, mayor seguridad para asumir riesgos y una lectura más afinada de los espacios, virtudes indispensables para sostenerse en el fútbol inglés.
Más allá del impacto inmediato en el Wolverhampton, el repunte de Arias también tiene eco en clave de selección.
En un calendario marcado por compromisos internacionales y una competencia interna cada vez más exigente, volver a ser decisivo en uno de los torneos más demandantes del mundo fortalece su perfil y lo mantiene en el radar del cuerpo técnico colombiano.
La regularidad y la incidencia en el marcador, elementos que durante un tiempo parecieron esquivos, regresan ahora como argumentos sólidos.
Molineux, que en otras noches observó con paciencia su proceso, fue testigo del reencuentro entre Arias y su mejor versión. Gol, asistencia y una sensación compartida de alivio resumen una semana que puede marcar el inicio de una etapa distinta.
En un fútbol que rara vez concede pausas, el colombiano parece haber encontrado el ritmo justo para volver a competir desde el protagonismo y no desde la espera.
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